jueves, 19 de marzo de 2020

SILBA EL VIENTO












Silba el viento dejando su eco en el recorrido de mi mundo, me alejo de la monótona sintonía que viene a ser reflejo del crepitar de los días transcurridos, se abren las compuertas a la confianza del nuevo silbido, se abre el corazón a la ilusión de un nuevo día.

Silba el viento latidos en la noche en un acto de amor donde se reconcilia y confluye en el silencio que envuelve la morada del alma. Llamada a un amanecer de perdones y olvidos, la furia del sonido queda tras los cristales de viejos ventanales que no soportaron el desgaste de tantos vientos en el tiempo habidos.

Silaba el viento nuevos amaneceres deshaciendo los desperfectos de sueños inacabados, se arremolinan los pensamientos formando bucles a un ritmo cada vez más pausado, desoyendo el estruendo que produce la voz surgida de la nada impidiendo conciliar el insomnio con el sueño perfecto bajo los efectos del narcotizante silbido que deja el viento a su paso dando luz a las formas que se van proyectando a través de la pantalla invisible.

Silba el viento con apacible sonido, difundiendo con su eco la llegada del nuevo tiempo, el despertar en un transformado mundo perfumado con el nuevo silbido de un viento sano, de apacible brisa como salve de luz en la recién nacida mañana.   






Imagen de la red




lunes, 16 de marzo de 2020

AMOR










Amor, sublime palabra,

Amor, grandioso y hermoso significado.

 Amor expresado en la piel,

amor que irradia en la mirada,

amor que perdura en el corazón,

amor tatuado en el alma.

 Amor, latiendo amor en la misma palabra.

 Amor, puro sentir,

 nutriente de vida,

amor, alimento del alma.

  Amor pasión,

 amor pócima sagrada.

Amor, deseo y ternura,

amor, hechizo y magia,

 poderoso don que vence en las batallas.

Amor milagro y bálsamo,

deseo y emoción,

amor, delirio y elixir

amor, carne y piel

suspiro y placer.

Amor, divino don que anida en el corazón y acaricia el alma.

"Amor en tiempos de cólera"

Amor que estamos necesitando ahora.

Amor de tantas formas y maneras.

Amor que sana y perdura,

que nos enloquece y también nos lleva a la cordura.









La última estrofa que resalto en negrita son los preciosos versos que me dejó I. Harolina en el comentario de este amoroso poema.

Gracias infinitas querida amiga por tu generosidad al permitir que nuestras letras latan unidas al ritmo del Amor.







Imagen de la red







jueves, 12 de marzo de 2020

DANZA MARINA


















Me pliego al placer del dictado de mis deseos, ¿cómo no hacerlo si con sólo pensarte seduces mis anhelos? Me pliego ante las sensaciones de serena paz que contigo experimento cuando, incluso, en la distancia siento que en ti mi ser se funde como prolongación y parte integrada de cada minúscula partícula de las que se componen tus aguas.

Me lleno de tu salina fragancia, de tu brisa marina, me impregno de ti, como suave caricia que a mi ser abraza  el dulce compás de tus olas cuando sales a mi encuentro y me brindas tus abrazos. Me inundo de ti, de las burbujas de tu espuma blanca, del azulado verdor de tus aguas, transparencias esmeraldas difuminadas en tu inmensidad oceánica.

Traslúcidas formas coralinas se refleja en las cristalinas aguas dejando al descubierto los tesoros sumergidos que celosamente guardas. Edén de colores y formas mágicas custodiando la belleza de tu flora y de tu fauna. Te contemplo embrujada por la perfecta belleza que me regala tu imagen, por la vida que entregas, por la serenidad que emanas. Te contemplo extasiada y me transporto en tu arrullo mecida por la cadencia de paz del sonido de tu calma.

Adormecida, sucumbo al efecto de tu hechizo, nada resulta más placentero que fundirme en ti y sentir que fluimos en la misma frecuencia, amor en mutua correspondencia, amor que nos complementa en la armonía de una danza marina.





Fotos hechas por mi hijo en la playa de L`Estartit, comarca de L`Emporà, Girona. Sabe de mi amor por el mar y me las dedicó.






sábado, 7 de marzo de 2020

MILES DE ESTRELLAS

















Miles de estrellas danzan a mi alrededor, revoltosas, pizpiretas, como luciérnagas encendidas en plena noche. Luces incandescentes rodeando mi cuerpo, acariciando mi ser, iluminando el camino, dejando una suave estela a su paso como preludio de deseos cumplidos.
Miles de millones de estrellas me sostienen, me alientan con su fulgor, vida que se expande en mi interior, apagando soledades, derribando murallas de profanos silencios.
Miles de estrellas con sus mejores galas se visten para cambiar vacíos por sonrisas, llantos de dolor por lágrimas de alegría. Noches estrelladas, a cada paso, en cada esquina, en cada rincón del alma, despejando del sendero oscuridades de otros tiempos, alfombrando los segundos con nuevas ilusiones, inventadas melodías y renovados acordes.
Se aquieta mi alma con tan armónica y bella iluminación, se multiplican las fragancias de jazmines y lavandas acariciando el corazón, orquestando perfumes que de la noche se alimentan. Miles y millones de agonías quedaron disueltas como nubes de humo de las que no se encontraron sus huellas.
Bendito verdor que trajo el día bajo la luz de su manto. Olor a hierbabuena, verdor de esperanza, sabor a tiempo olvidado con lumínicas formas y rutilantes estrellas que se abren paso con el renacimiento de nuevos astros, sin frías mañanas y sin nubes de tormenta.





Imagen de la red


jueves, 27 de febrero de 2020

HACIA EL UNIVERSO
















Su mirada se alzó y se posó en el grandioso espectáculo que bajo el techo de un cielo estrellado ofrecía la noche. Nunca había visto un cielo tan esplendoroso y brillante como en esa noche en la que se desprendió de la realidad y se dejó arrastrar hacia otras dimensiones, fluyendo con la mágica inspiración bajo el influjo del espectacular paisaje.

La luna lucía esplendorosa con sus mejores galas, vestida para la ocasión con un traje de lentejuelas plateadas, realzando poderosamente su mística imagen, subyugando los sentidos con la fascinación y misterio de su gran porte de nocturna dama. Embrujo nocturno, hechizo visual, reina de la noche que acogía el mar con orgullo en la inmensidad de su lecho marino ofreciendo su salino espejo en el que contemplar pudiera el bello reflejo de su esbelta silueta en las aguas de todos los océanos.

Contrastes que unificaban mar y cielo como un único espacio, ilimitada grandeza confundida entre sus fronteras abiertas. La hora del hechizo se hacía evidente, era imposible alzar la mirada hacia el firmamento y no quedar completamente atrapada en la asombrosa belleza que provenía del espacio infinito como un regalo, muestra del profundo amor que habita en el Universo.

Su emoción era tal que no pudo contener un grito de sumo deleite, un grito que salía del alma y que le explotaba en el pecho. Se anegaron sus ojos desprendiéndose de sus cuencas pedacitos luminosos, polvo de estrellas convertido en lágrimas, destellos de cristalino cuarzo que por las mejillas  rodaron y suavemente se deslizaban por la pendiente de sus deseos.

Se tendió en la húmeda arena y dejó que la brisa marina besara su alma y acariciara su cuerpo. Arrullada por el rumor de las olas de un mar en calma se entregó a la contemplación y recreo de la visión de las miles de constelaciones que la rodeaban. Sentía en su interior el regocijo del momento, la placidez y armonía que hacían confluir la grandeza del mar con la inmensidad del Universo. Su ser acogió con infinito amor y agradecimiento tan hermoso regalo sintiéndose parte integrada de la magia del espectáculo.

Soñó infinidad de veces que viajaba por el espacio infinito mezclándose entre la nebulosa, flotando por las galaxias extasiada, danzando al son de sus latidos, dibujando cabriolas estelares que su luz propagaban en todos los puntos del Universo. En su sueño soñaba con besar la luna, encontrar nuevos planetas que de sus orígenes le hablaran, se confundía entre meteoritos que la saludaban y la invitaban a seguirlos en su viaje.

Soñaba y soñaba con ese viaje, perdida en el tiempo sin memoria, sin distancia, dispuesta a conquistar su quimera y ver cumplidos sus sueños. Despertó de la ensoñación en el momento en que un cometa el firmamento cruzaba dejando a su paso una estela de esperanza. Despertó con la plenitud de haber alcanzado la paz soñada.






Imagen de la red



   

sábado, 15 de febrero de 2020

PIENSO EN TI












Pienso en ti antes del amanecer, cuando lentamente agonizan las horas y desaparecen las sombras que velan la noche, pienso en ti  y retengo la imagen evocando tu recuerdo. Pienso en ti, no puedo evitarlo y, posiblemente, más que un no puedo, sea que no quiero hacerlo, siento la necesidad de encontrarme en ti y fundirme en tu pensamiento.
Algunas veces, la noche parece eternizarse y en ese eternizarse la mente se dispara y divaga en un fluir constante de retrospectivas imágenes difuminadas por el tiempo. Laten dentro de mí los sentimientos con fuerza y en el vívido instante en que te pienso se congela el tiempo y vuelo y me alzo a los confines donde se produce la magia que propicia el encuentro.
Escucho la suave entonación de tu voz al acercarte, mi voz corre hacia la tuya, te sigue, contigo se fusiona en una sola voz reclamando silencio, tu silencio y mi silencio, perforándose nuestra mirada, adentrándose en la profundidad por la que discurre el sentir de la añoranza, el gozo manifiesto con que las miradas se expresan en un diálogo en que se devoran las palabras y se sacian los deseos.
Pienso en ti antes del atardecer cuando el sol va cayendo y la luz crepuscular enciende de rojo el firmamento, hora sagrada en la que te invento y te siento y te busco y te encuentro y contigo me elevo más allá del infinito, el lugar donde nace el amor y el sueño navega entre la realidad y la fantasía.
Pienso en ti y te vivo en cada paso que doy al caminar, al contemplar una puesta de sol, al sentir sobre mi piel el calor de los rayos de sol en primavera, en el sonido del mar, en el vaivén de las olas, en la arena suave que mi cuerpo acoge en la playa. Pienso en ti cuando la brisa del mar acaricia mi rostro y evoco la melodía con la que mi corazón se acompasa.
Pienso en ti constantemente, cuando observo mi imagen en el espejo y puedo ver cuánto amor  la mirada refleja, cuando vibro y siento y puedo respirar en mí el amor que en mi ser habita. Pienso en ti cuando hasta mí llega el perfume de una flor, pienso en ti tal y como en los muchos tiempos te conocí. No sé cuándo te presentarás de nuevo ni  qué nuevas formas adquirirán nuestros cuerpos pero seguiré pensándote hasta que volvamos a coincidir en algún lugar del espacio y el tiempo. Mientras llega el momento pensaré en ti, en todas las expresiones de amor que me acerca el pensamiento.






Imagen de la red









sábado, 8 de febrero de 2020

COMO UN JUEGO







Todo comenzó como un simple juego, un juego de palabras en el que se fueron sumergiendo sin reparar en el terreno sobre el que sus verbos se deslizaban. Jugadores ávidos de amor, jugadores intrépidos que iniciaron la partida sin prever los resultados, sin percatarse que sobre arenas movedizas sus corazones caminaban.
A medida que la partida avanzaba más riesgo se corría, sin darse cuenta se involucraron en demasía y los pies cada vez más en el fango se hundían. Letras que estallaban en verdades posibles, letras que discurrían entre quimeras y fantasías. Verdades ocultas tras el juego de palabras que hicieron saltar la chispa en una hoguera que ya se creía extinguida salpicando con sus flamas al mismo infierno que agonizaba consumido por la envidia de aquellas llamas.
Descontrolados los sentimientos se desbordaron y fluyeron a su libre albedrío, se desataron las emociones que no pudieron mantenerse al margen y se dejaron llevar por la conjugación del verbo en su expresión más amplia. Lo que comenzó como un juego inocente se fue convirtiendo en amor sincero. Ambos contrincantes usaron la magia de su arte, los corazones sucumbieron a la historia de amor elaborada seducidos por el hechizo de las palabras.
Todo comenzó como un juego en el que no creyeron que pudieran implicarse tanto, sus miradas desvelan los secretos de la jugada, pensaron que en la partida solo un ganador quedaría y no erraron en el pensamiento ya que el amor siempre es el vencedor sea cual sea la experiencia vivida.  






Imagen de la red


martes, 28 de enero de 2020

DÉJAME














Deja que en tu mirada me sumerja y que mi océano se funda en la inmensidad de tus aguas.

 Deja que abrace las cicatrices que hacen sangrar tu alma.

Deja que sea bálsamo para tus  heridas de tiempo y de nostalgias.

Deja que mis ojos sean la luz que de la ceguera te despierte,

el sol que disipe tus dudas y tus tinieblas disperse.

Deja que mis caricias recorran tu universo antes de que mis días languidezcan

 y las nieves del invierno de escarcha cubran mi cuerpo.

Deja que sea parte de tu latido antes de que mi corazón se detenga. 

Deja que mi noche con la tuya confluya.

 Deja que tu cuerpo con el mío cubra.

 Deja que sea manto y abrigo, confort y refugio en el que guarecerte del frío.

 Deja que sea la llama ardiente que deshaga el hielo que congela tu mirada.

Deja que te sienta y tu sentir se expanda en mis adentros, 

que seamos un solo pensamiento, 

dos cuerpos unidos en una misma alma. 

Deja que sea el viento que impulse tus alas y puedas emprender el vuelo libremente. 

Deja que mis besos sean los que despierten tus mañanas, 

que sea la luz que guíe tu camino cuando en la noche perpetua te adentres

 y no encuentres la entrada a tu morada. 

Deja que el ahora no se extinga,

 que el nunca sea una palabra proscrita y el siempre sea hoy perpetuamente, 

que el tiempo se congele en ese instante único en que las almas se fundan en un eterno abrazo. 

Deja que sea hoguera y fuego en la que ardan juntos nuestros deseos,

 deja que sea el faro que ilumine tu laberinto de incertidumbres.

Deja que en tus labios dibuje una sonrisa verde esperanza.

 Deja que sea la llama de amor perpetuo que inunde tu alma.

 Deja que la noche juntos nos sorprenda, 

que la madrugada nos acaricie y nos envuelva en un abrazo de eternidades. 










Imagen de la red








martes, 21 de enero de 2020

SE ABRIRÁN LAS PUERTAS
















Te detuviste a la entrada de mi santuario, sellaste con tu huella la puerta de acceso a mi morada que permaneció cubierta de tiempo y olor a moho de recuerdos arcanos.

Se abrirán las puertas que llevan al retorno en el justo momento en que los conflictos cedan y la paz en el interior se establezca enarbolando el mensaje de anhelado amor en su estandarte. Cuando nuestros mundos coincidan y venzan los miedos, derribando los muros que separan y mantienen errantes a nuestras almas.

Cuando las brumas de la noche se dispersen y la luz se muestre en los corazones se abrirá la compuerta que deje fluir los sentimientos y las emociones y los elementos discordantes se dispondrán a abandonar el submundo de sombras en que las almas pernoctan solitarias, en silencio amando, buscando el camino que las conduzca al destino marcado.

Se hará la luz en el laberinto abriendo los caminos en que traspasar juntos el portal de vuelta. Transitamos sin darnos cuenta, cruzándonos una y otra vez en muchas vidas, nos encontramos envueltos en distancias y añoranzas, rozándose los alientos, coincidiendo los cuerpos sin colisionar nuestras almas.

Se repite la historia y nada se detiene, deambulamos de frente, buscándose nuestras sombras por entre los rincones de reencuentros con la mirada perdida en la memoria, escudriñando en el olvido los vestigios de tiempo en que permanecen ocultos los recuerdos.

Solo cuenta el instante que dura una eternidad en las miradas que coexisten al mismo tiempo, sabiéndose amando, amándose sin verse, coincidiendo en los tiempos, alejándose para volver a reencontrarse. 








Imagen de la red








domingo, 19 de enero de 2020

REPOSAN SOBRE LA ALMOHADA






 




Se acumularon las fuerzas con el reposo del guerrero que depuso las armas, el armisticio se pactó en serena calma, no hay batallas que librar, su mundo se mantiene a salvo, la noche evaporó las iras, se despejaron los cielos en el súbito crepitar del fuego en que todos los tormentos ardieron por completo, la mente quedó relegada a un segundo término, su gobierno quedó obsoleto y liberado su reino.
Reposan sobre la almohada los múltiples colores de un nuevo arco iris de esperanzadora realidad, quedó hilvanado en el tejido oscuro lo acontecido sin asombrarse la luna al contemplar que su luz quedaba amortiguada por el impactante espectáculo crepuscular.

Marchitos quedaron los aromas que despedían fragancias de rencor, atrapados quedaron en las fauces del tiempo que engulló y vomitó cada uno de los demonios que tomaron formas indefinidas en su maldad.

Reposan sobre la almohada de noches en calma cuando la luz del nuevo sol acaricia el nuevo pensamiento y mostrando sus más hermosas cualidades le ofrece su confort. Reposa sobre la almohada el rostro de la soledad, soledad amiga y compañera en la que se descubrió en su nueva identidad.   









jueves, 16 de enero de 2020

HUELLAS










Hay huellas tan profundas que quedan por siempre en el alma grabadas.

Hay huellas tan cálidas que en el corazón su calor perdura 

y con el transcurrir del tiempo inalterable se mantiene la temperatura.  

Hay huellas tan significativas que son amor y origen,

Universo y destino.

Hay huellas que marcan la diferencia entre lo auténtico y lo insignificante.

Hay huellas que  marcan un antes y un después del instante

en que el tiempo quedó paralizado.

 Hay huellas que son eterna plenitud,

destellos de luz que iluminan la memoria olvidada.

Hay huellas tatuadas en tinta escarlata,

latidos del corazón,

 memoria en la piel,

caricias para el alma,

 huellas de invisible apariencia,

éxtasis de amor que alimenta el corazón desde la mirada enamorada.

 Hay huellas indestructibles por el tiempo y la distancia,

 marcas indelebles que en el tiempo permanecen inmutables.

Hay huellas que avivan sentimientos y despiertan nostalgias,

  tesoros sagrados,

tangibles y latentes que el corazón guarda.

Hay huellas con fragancias especiales que únicas en su esencia las hacen,

 huellas que en la noche despiertan del letargo

empapando sábanas de ausencias y añoranzas, 

de sueños ardientes,

de eterna presencia,

de nuevas realidades.














Imagen de la red











domingo, 5 de enero de 2020

TAN LEJOS Y TAN CERCA AL MISMO TIEMPO











Tan lejos y tan cerca al mismo tiempo, no existe distancia ni tiempo muerto que se interponga en el recuerdo cuando la quietud acaba con la tormenta. Tiempo que se evapora en el transcurrir de la nada acontecida en el silencio eterno que acompaña la llamada del fuego perpetuo que da aliento al alma.
Tan lejos y al mismo tiempo aquí, en mí, escuchando el latir desenfrenado de unos corazones que de su eco se retroalimentan, que a la misma sintonía se acoplan en una danza de melancolías y añoranzas. Sincronizados los pensamientos las memorias hablan, no están presentes las palabras, miradas que observan y se pierden por el mismo océano en que las emociones navegan surcando mares en calma.
Navegantes dirigidos en la misma dirección conducen sus embarcaciones por el laberíntico paisaje en el que la zozobra se detiene por momentos, mar  en el que se deposita la esperanza, mar calmo que facilita la navegación a quien pierde el rumbo y no encuentra el camino de regreso a su morada.
A salvo quedan las naves de un  nuevo naufragio, se distingue en la distancia y el tiempo la silueta de los espectros que se abrazan y se besan, humeantes y vaporosos reflejos emergen de las profundas aguas en que los amantes vuelven a la vida después de sucumbir a la muerte y perderse en nostálgicas realidades de las que sus cuerpos no se despojaron.
Tan lejos y tan cerca como el sol de la luna permanece, juntos en el firmamento, amándose en silencio, condenados a saberse tan cercanos y al mismo tiempo tan distantes, condenados a eclipsarse uno a otro y fundirse en una misma luz solo en momentos fugaces.
Tan lejos y tan cerca como la fugacidad de un eclipse nuestras almas permanecen esperando el instante en que fundirse puedan en un abrazo en el mágico momento que el olvido muere y la memoria emerge de las profundidades del tiempo y del espacio. 





Imagen de la red






domingo, 29 de diciembre de 2019

INSISTE LA NOCHE







Insiste la noche en confundirme, me seduce con dulces aromas, me embriaga en placeres y esperanzas envueltas en luz en la plenitud de un nuevo día. Insiste la noche que a ella me abandone y con mimo mis deseos mece, irresistible y tentadora con su misterio me provoca y rendida cedo en su abrazo a los sueños que provoca la satisfacción de estar en el momento adecuado en que el pensamiento al margen se mantiene y libre y voluptuosa me elevo y emprendo el vuelo.
Retrospectivas de indefinido tiempo sin lugar fijo en el espacio fluyen como cascadas al compás de las ráfagas que surgen desde algún lugar de donde proviene el alma iluminando el camino cierto. Proyecciones inconexas para ser completadas en el gran puzle del Universo, diapositivas sin nombres ni palabras que por sí solas hablan en el lenguaje emocional que renace y con el recuerdo se funde aireando y descubriendo lo que en la oscuridad permanecía oculto.
Insiste la noche en que atención al silencio le preste y descifre los mensajes que deposita su sonido en el aire para desvelar al nuevo día las señales advirtiendo que la hora de la luz es inminente y se pronuncia con fuerza y se impulsa suavemente hacia el horizonte en que la realidad se hace ensoñación y la ensoñación en realidad se convierte.
Insiste la noche poblando mi cielo con estrellas rutilantes y lunas rojas en adornar la hora de la magia desde donde parte el principio de lo eterno, inmanente e inmutable Universo que festeja con carros de fuego la llegada del día señalado en que la realidad se invierta dando lugar a diversas posibilidades contemplando la panorámica desde una mente abierta con perspectivas que van más allá de lo material, desintegrando y disolviendo las capas superficiales de la materia dejando al desnudo el poder sagrado que habita en el centro de cada universo: amor incondicional, amor perpetuo.








Imagen de la red