Silba el viento dejando su eco en el recorrido de mi mundo, me alejo de la monótona sintonía que viene a ser reflejo del crepitar de los días transcurridos, se abren las compuertas a la confianza del nuevo silbido, se abre el corazón a la ilusión de un nuevo día.
Silba el viento latidos en la noche en un acto de amor donde se reconcilia y confluye en el silencio que envuelve la morada del alma. Llamada a un amanecer de perdones y olvidos, la furia del sonido queda tras los cristales de viejos ventanales que no soportaron el desgaste de tantos vientos en el tiempo habidos.
Silaba el viento nuevos amaneceres deshaciendo los desperfectos de sueños inacabados, se arremolinan los pensamientos formando bucles a un ritmo cada vez más pausado, desoyendo el estruendo que produce la voz surgida de la nada impidiendo conciliar el insomnio con el sueño perfecto bajo los efectos del narcotizante silbido que deja el viento a su paso dando luz a las formas que se van proyectando a través de la pantalla invisible.
Silba el viento con apacible sonido, difundiendo con su eco la llegada del nuevo tiempo, el despertar en un transformado mundo perfumado con el nuevo silbido de un viento sano, de apacible brisa como salve de luz en la recién nacida mañana.
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