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miércoles, 24 de agosto de 2022

NAMASTE








 Las miradas se encontraron adentrándose en el habitáculo sagrado donde reside el alma. Los ojos se mantuvieron fijos sosteniendo por un instante la mirada, un tiempo suficiente para dar lugar al sublime momento en que las almas se encontraron en una experiencia única, desatando emociones, vibrando juntas conectadas a la misma frecuencia.

Como una descarga eléctrica la emoción recorrió mi ser erizando la piel, anegando los ojos de lágrimas, lágrimas de plenitud que sin contención rodaron en la paz del silencio, deteniendo el tiempo, absorbiendo el espacio por donde el latido se hace eco de serenidad eterna.

Las miradas se encontraron en mutuo reconocimiento en una experiencia que  traspasa los límites de la realidad hacia otra tipo de conciencia. Las miradas se encontraron adentrándose en el templo sagrado en un silencioso dialecto desvelando los misterios que en el interior habitan viajando más allá de la materia del cuerpo.  

Me  reconozco en ti, te reconoces en mí como parte de la misma unidad. Mi alma a la tuya saluda y abraza  compartiendo la paz y el amor en este encuentro de almas.


 NAMASTE🙏



 


Este texto está inspirado en una experiencia que tuve recientemente en clase de yoga. Poder describir la sensación que en mí se produjo me resulta bastante difícil de lo sublime y mágico que fue aquel momento.

Nuestra profesora nos pidió que nos pusiéramos por parejas e intentáramos mirarnos fijamente a lo ojos. Sostener la mirada a veces cuesta como así sucedió entre la compañera de clase y amiga con la que compartí esta experiencia.

En un principio a ambas nos entró la risa, pero de súbito, sin dejar de sostener la mirada la risa se cortó de nuestro semblante dando lugar a una sensación de paz, de felicidad inmensa, como cuando se llega a casa después de un largo viaje. Una intensa emoción se apoderó de mí y se mantuvo hasta después de acabar la clase de yoga con la relajación.

Al terminar lo comentamos y ambas coincidimos en los que habíamos experimentado, sentimos habernos adentrado en el interior la una de la otra tocando nuestras almas sintiendo de forma vívida esa unidad de la que formamos parte. 

Isha, nuestra profesora de yoga, nos explicó el significado de Namaste: 

"Yo honro ese lugar dentro de ti donde habita el Universo entero, cuando tú estás en ese lugar y yo estoy en ese lugar sé que tú y yo somos UNO"


 




Imagen de la red






 










domingo, 20 de diciembre de 2020

EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

  





Estamos en la recta final de 2020 con la inminente llegada de la Navidad en este año en el que estamos viviendo a nivel mundial una pandemia que se está cobrando muchas vidas y arruinando muchos negocios y por ende sumergiendo a las familias en una situación de desamparo total.

Estamos viviendo una situación jamás pensada y sufriendo los efectos de múltiples formas y es precisamente en estos momentos en que ya tenemos encima las fiestas navideñas y que, aunque para muchas personas perdió el sentido que tuvo en otros tiempos pero que sin embargo siempre se remueven emociones y sentimientos dormidos de lo que fueron otras Navidades, de los seres queridos que ya nos dejaron, del alboroto y la alegría infantil en los hogares, de los recuerdos de la propia infancia. Es en estos momentos, en esta situación que vivimos cuando más que nunca se hace necesario recuperar ese espíritu perdido de la Navidad.

Sí, en estas fiestas, rara es la persona que queda impasible a los recuerdos y no se le disparan las emociones. Personalmente, para mí dejaron de tener sentido cuando mi padre murió justo en un día de Navidad y que, a pesar de los años transcurridos, ese hecho siempre planea en mi pensamiento y está presente en mí, también al comprobar año tras año que las fiestas se han convertido en un festejo consumista olvidando el espíritu auténtico: EL AMOR, Amor que en sí mismo es VIDA.

Quiero en este año, más que nunca transmitir un mensaje de Amor, que esa luz que llevamos dentro no deje de brillar y se expanda y que demos gracias por todo lo que tenemos porque si hemos llegado hasta aquí es un motivo de celebración, otros se han quedado en el camino en este duro año...Que esa luz nos guie siempre, que permanezca en nuestros corazones y no se quede sólo en unas fechas.

Que el nuevo año nos llegue con una hermosa y brillante luz de esperanza que ilumine el planeta.

Disfrutemos de cada momento que la vida nos regala.


¡¡FELICES FIESTAS!!




Imagen de la red


 

jueves, 17 de octubre de 2019

MI CUERPO












Me detengo ante el espejo, siento en mi interior que hoy no es igual a otras mañanas en las que ante mi imagen, sin verme, me entrego a la rutina del aseo. Encuentro la mirada insistente que me invita a adentrarme en ella, petición firme que no admite negación ni demora. La mirada me perfora y me atrae hacia sí con irresistible fuerza. Me cuesta mantener la vista levantada y mirarla de frente, no suelo prestar más atención de la necesaria y me siento inquieta por lo imperativo de la demanda.

No puedo esquivar por más tiempo el encuentro y no huyo, sostengo la mirada que traspasa el cristal manteniendo la tensión del momento. Es un pulso de resistencia, no me muevo, ahí sigo, quieta, sorprendida por mi propia presencia. 

El vaho del tiempo empañó el cristal de mi espejo interno deformando la visión de mi reflejo. La mirada se pierde tras el vapor intentando rescatar del recuerdo la persona que hay al otro lado, la neblina lentamente se disuelve despejando el ambiente, la visión se aclara y la imagen distorsionada desaparece.

Las miradas se descubren, ya no se separan, silenciosas se escuchan y amorosas se hablan, juntas navegan a la deriva en un océano hasta entonces ignorado descubriendo el cálido archipiélago que permanecía a la espera de ser reencontrado. Emociones a flor de piel al contemplar en el espejo el reflejo de la morada en la que habita el alma.

Observo con atención plena cada movimiento, cada gesto, cada marca que el tiempo dejó sobre la piel, los surcos formados en el contorno de ojos signos del cansancio acumulado, el tiempo pasa no en vano dejando tras de sí su huella.

Contemplo mi desnudo cuerpo en un nuevo descubrimiento y pienso en voz alta: ¡tanto cómo me has dado y qué poco has recibido de mí a cambio! Eres el hogar sagrado, el templo de mi alma y te alejé de mí, te ignoré,  no te valoré lo suficiente, no te di amor bastante que cubriera tus necesidades.

Hoy me muestro ante ti, te observo tras el cristal de este espejo desgastado observando cuan bella es la imagen que en él se refleja dejando al descubierto la huella del tiempo en todas sus edades. Con humildad me acerco, te beso,  te abrazo y perdón te pido por el daño en mi inconsciencia ocasionado al no atender tus mensajes cuando necesitabas detenerte y yo continuaba la marcha.

Hoy desperté en ti, en mí, dispuesta a recuperar el tiempo en que no te vi y darte todo el amor que por ti mi Ser siente. Amarte sin medida, cuidarte y respetar tus necesidades, llenar de mimo tus pliegues, besar cada una de las arrugas que los años en ti depositaron dotándote de serena belleza interna, aumentando tu valía con la sabiduría que otorga la experiencia. Acariciar con dulzura toda tu anatomía, masajear tu piel con ternura y agradecer la protección recibida, alimentar tu mirada de amplias sonrisas, liberarte de tensiones que te hieran, aliviar tus dolores y quedarme en ti, solo para ti, por mí, resarciéndote del amor que escatimé por no entender cuan importante eres para mí.









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domingo, 11 de noviembre de 2018

SUMERGIRSE EN LA NEGATIVIDAD

















A veces nos sumergimos en un mundo de inmensa oscuridad del que puede resultar complicado salir, un mundo que inconscientemente hemos ido creando con nuestra forma de pensar, con el tipo de pensamientos que alimentamos y con la actitud que adoptamos ante la vida. No hay nada más pernicioso para nosotros mismos y para quienes nos rodean que vivir en estado de perpetua negatividad.

 Podemos pasar años dentro de las fauces de la bestia en la que nos hallamos inmersos, podemos pasarnos la vida entera sin darnos cuenta del desperdicio de tiempo y sufrimiento vano e inútil por el que nos vemos envueltos en estados que, si bien no tienen por qué ser de depresión si son de oscuridad absoluta y, es precisamente esa forma de contemplar las cosas lo que nos lleva a no ver que nadie más que nosotros mismos, nuestros pensamientos, nuestra actitud ante las situaciones difíciles o complicadas son los verdaderos artífices de la oscuridad que nos envuelve.

Todo es difícil o fácil, complicado o sencillo dependiendo de nuestra manera de enfocar las vivencias, podemos maximizar un problema o podemos minimizarlo y el problema seguirá siendo el que es, el tamaño lo ponemos de nuestra cosecha. De nosotros depende, podemos pasarnos la vida lamentándonos y convertirnos en una continua queja o podemos darle la vuelta y ver el otro lado de la moneda, o sea, aceptar la situación por la que pasamos e intentar extraer el lado positivo. Sé que es complicado porque cuando se está en medio de ese torbellino difícilmente vemos lo positivo que pueda haber. 

En ese estado de oscuridad no apreciamos como debemos la vida, nada nos complace y a todo le ponemos peros, tanto si llueve como si hace un día espléndido de sol radiante, en cada palabra encontramos una crítica destructiva. Tendemos a quejarnos por lo que carecemos sin pensar en todo lo que poseemos y más cuando se tienen las necesidades básicas cubiertas, nada es suficiente y todo es motivo de insatisfacción. Realmente, no nos percatamos de lo infelices que somos viviendo, pensando y actuando de ese modo.

 Mantener una actitud de agradecimiento es de lo más beneficioso para la salud, tanto física como psíquica, espiritual y del alma. Dar gracias, sonreír desde el corazón, mostrar una actitud de agradecimiento por cada detalle, por insignificante que pueda parecer es un acto de amor hacia nosotros mismos y hacia lo que nos rodea. En nuestras manos está poder elegir qué hacer con nuestras vidas, con nuestro día a día, o bien, empezar el día pensando en todo lo que nos resulta pesado y monótono o empezarlo dando gracias por la gran suerte de poder realizar todo lo que el día nos traiga por delante. En definitiva es dar gracia por estar vivos, dar gracias por el gran regalo que supone vivir en vez de lamentarnos por tener que parar el despertador con rabia y avanzar el día desde la queja, el lamento por lo que nos haya tocado vivir.

 Aceptar la vida tal como es, con sus dificultades y sus momentos de felicidad, afrontar los problemas desde la perspectiva de que nada permanece eternamente y que si lo hacemos desde una actitud negativa, el problema no desaparecerá sino más bien al contrario, se puede agudizar porque nuestra visión es oscura y la decisión que tomemos puede no ser la más acertada, como consecuencia culparemos al mundo de nuestras desgracias y viviremos en perpetuo enfado con él, sin saber ver que no es el mundo el culpable de nada sino que el mal está en nuestros pensamientos y en el modo y el color que le ponemos a lo que nos acontece. Cuando la visión es tan oscura, nada se ve con la tonalidad que realmente tiene y ante cualquier comentario, palabra, consejo, no se ve más allá que una contrariedad o un complot contra nuestra persona, pensando que estamos en posesión de la verdad absoluta y todo lo demás son críticas irracionales. El enfado se manifiesta continuamente y vamos con la munición pesada bajo el brazo dispuestos a lanzarla a la menor señal de amenaza.

 Aunque no es fácil cambiar el chip se puede conseguir, a veces solo hace falta prestar atención al comportamiento ajeno semejante para ver nuestro reflejo y eso puede ser un detonante para reflexionar sobre el propio...

 La vida es bella y el mayor y más bello regalo del que el Universo nos provee cada día en el que nos concede la oportunidad de seguir disfrutando de ese maravilloso presente que es vivir. La vida no es un camino de rosas pero tampoco todo son espinas. 

Cuando se llega a cierta edad las cosas se ven desde otra óptica que cuando se es joven, la observación, la experiencia y el bagaje adquiridos son factores de gran influencia aunque cada persona encuentra su momento para la reflexión siguiendo su propio proceso de evolución sin importar la edad.









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lunes, 25 de junio de 2018

MIEDOS















Miedos hay a cosas y situaciones diversas, miedos existen de todo tipo, reales o imaginarios que se perciben como peligros inminentes. El miedo, en sí mismo, es una emoción necesaria para la supervivencia, el problema viene cuando la dosis se hace extrema y los miedos se transforman en estados de pánico, miedos que se convierten en fobias. Estados de aceleración en los que el organismo se desequilibra. La mente mantiene al cuerpo en máxima alerta ante peligros que le hace creer que son verdaderos. Estos son los miedos que pueden convertir la vida en un infierno, pensando que en cada una de las crisis de pánico puede sobrevenir la muerte.

 Distintas son las formas que se sugieren para tratarlos, distintas terapias y tratamientos, unos buscan el origen del desajuste que desestabiliza el organismo y desequilibra  la mente, el cuerpo y el alma. Tratan los expertos de dar explicación probable, remontándose a traumas infantiles y hurgan en el pasado hasta conseguir desentrañar las causas. En algunos casos, sobre todo la medicina convencional, no ha tenido en cuenta cuan importantes son las emociones que llevan a permanentes estados de ansiedad y de continua alerta, emociones que han sido reprimidas hasta el extremo de obturar el canal de salida por las energías acumuladas.

 Es de suma importancia dar rienda suelta a la necesidad de expresar el pesar, el dolor u otra emoción cualquiera que pueda causar daño. Cuando se atasca el conducto de salida emocional los daños causados pueden ser graves y crear verdaderos trastornos de por vida ya que las cargas que no se digieren se mantienen  encerradas hasta que llega el detonante que hace disparar la bomba y estalla y todo se descontrola en el organismo como señal de auténtica alarma.

La medicina tradicional suele resolver estos estados de ansiedad y de pánico medicando a las personas como solución al problema, sin tener en cuenta las variables que intervienen en las causas, generalizan cuando cada persona es única aunque los síntomas sean comunes. No se valora si es un estado transitorio puntual o es crónico, por delante siempre va la receta con medicamentos anisolíticos o anidepresivos o tranquilizantes que pueden mantener a la persona en estado de completo adormecimiento continuo y con un problema añadido por la dependencia que esta medicación crea.

 Por suerte, cada vez se alzan más voces en la comunidad científica sobre la eficacia  de las terapias llamadas alternativas y van adquiriendo el reconocimiento como alternativas no invasivas y sin los efectos secundarios graves que pueden llegar a tener los medicamentos tradicionales.

Otro gran avance es el de tratar a la persona de forma integral dando mayor importancia a los estados emocionales por los que pasa ya que estos son relevantes en la formación de muchos estados de ansiedad o de pánico. Saber gestionar adecuadamente las emociones es algo que se debería impartir desde la infancia y más teniendo en cuenta los cambios sociales que se van produciendo en los que la población infantil se ve afectada y cada vez se dan más casos de niños o niñas a los que se les etiqueta como hiper-activos o con otras etiquetas de carácter psicológico.

Lo que es indiscutible es que poco a poco se van teniendo en cuenta y abriendo puertas a otras alternativas en el tratamiento de problemas psicológicos. Sería bueno pensar que en un futuro cada vez más cercano ambas medicinas, la tradicional y la alternativa puedan ir de la mano, pues son perfectamente complementarias y no excluyentes. Cada vez adquieren mayor reconocimiento los beneficios que tiene sobre las personas la práctica de alguna actividad o técnica de relajación que ayude a reducir el estrés. Las actividades como puedan ser la práctica de Yoga, Chi-kung o la Meditación, por citar algunas, son muy recomendables para paliar los estados de ansiedad o de estrés, llegando en algunos casos a reducirlos del todo. 

Sobrecargar a la población con medicación no es la mejor opción, aunque siempre hay casos más extremos en los que la medicación farmacológica se hace necesaria, pero en la mayoría de ocasiones, a veces solo se necesita una persona amiga con la que vaciar el alma o una persona ajena, dispuesta a escuchar como sería un terapeuta.

Una cuestión de máxima importancia y a la que no prestamos demasiada atención es observar el tipo de pensamientos que tenemos, lo que nos decimos a nosotros mismos en nuestro diálogo interno porque dependiendo del tipo de pensamientos que tengamos generamos o alimentamos más los estados de tensión y son esos mismos pensamientos limitantes los que nos pueden conducir a vivir estados de auténtico terror. Sin duda, nuestro mayor enemigo puede que viva dentro de nosotros.







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