martes, 2 de octubre de 2018

ARRAIGO



















Siempre que volvía a aquella tierra no podía evitar una extraña sensación de pertenencia, de arraigo a aquel lugar, aún sabiendo que pasó su vida fuera de aquel bello entorno se sentía ligada en corazón y alma a aquellas tierras. El paisaje que contemplaba era muy especial para ella, la retrotraía a su infancia.

 Había nacido en aquella comarca y vivió en el pequeño valle durante los primeros cuatro años de su vida pero a pesar de todo guardaba en su memoria lejanos recuerdos de aquella época. Fue ya en edad adulta cuando realmente supo y descubrió la especialidad de aquella entrañable tierra, de aquella bella comarca, de aquel hermoso "valle de lirios" que fue su cuna de nacimiento.

 Durante su infancia había ido algunos años de veraneo a aquel lugar y su primer encuentro con la gigantesca mole, la montaña del Pedraforca, tuvo lugar durante la infancia. Recuerda cómo desde su perspectiva infantil el descubrimiento del "gigante" la impresionó, tal fue el impacto que recibió de su primer encuentro que nunca pudo olvidar ese momento. La vio emerger de repente, de entre la nada, se hallaba en el autobús de línea que había que coger en la estación del tren para llegar hasta La Pobla de Lillet y en una de las muchas curvas por las que había que atravesar apareció aquella gran mole, aquel bello gigante de piedra con dos picos que parecía recocnocerla como hija de aquella tierra y se mostraba a ella saludándola, dándole la bienvenida a su hogar en un guiño de pícara invitación al juego del escondite al que sucumbió rápidamente.

 Durante el viaje no dejó de estar pendiente de la aparición y desaparición de la gigantesca montaña, la tenía completamente embelesada. Con su mirada infantil bien bien, no llegaba a entender cómo era posible que tan pronto la tuviera delante como de repente despareciera de su vista. Así de encantada pasó el viaje hasta que llegó un momento en que en el descenso del terreno montañoso por el que viajaba, el Pedraforca desapareció definitivamente de su visión.

 Durante el tiempo vacacional tuvo oportunidad de volver a encontrarse con la montaña y al comprobar que era en el ascenso cuando se le mostraba, se dedicó a ir constantemente en su busca. Con el tiempo se dio cuenta que allí comenzó su romance con el Pedraforca, un idilio que perdura actualmente en su memoria. 

Sabe muy bien que el Pedraforca es símbolo y emblema de la comarca del Bereguedá y siente dentro de su ser que a pesar de la distancia, esa tierra, esa montaña ejercen sobre ella una poderosa atracción. El bello paisaje berguedano, el olor a prado, el limpio azul del cielo, el recuerdo del aroma a pan recién hecho o leche recién ordeñada, las tormentas súbitas en las tardes de verano, su olor después de la lluvia...ese recuerdo lo llevará siempre con ella y no puede evitar al entrar en la comarca y vislumbrar al giagante que siempre parece esperarla y recibirla con la calidez de su paisaje, sentir una especie de Síndrome de Stendhal. La emoción la desborda y las lágrimas fluyen de sus maravillados y agradecidos ojos. 













Lillet significa "valle de lirios" es el topónimo de La Pobla de Lillet







Imágenes de la red : Montaña del Pedraforca y de La pobla de Lillet








10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Hola Susana, me alegra saber que conoces tan bonito lugar.
      Abrazos y que tengas una bonita tarde.

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  2. A veces no es que seamos de la tierra, si no que la tierra nos elige y le pertenecemos a ella. Esa montaña es tu emblema, tu fuerza, tu sino... talismán de arena.

    Precioso arraigo, mi querida amiga.

    Mil besitos que te lleguen y felices sueños ♥

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    1. Sí, creo que es así como sucede. Esa tierra, me eligió y me siento feliz por ello.
      Miles y miles de besos y abrazos para ti mi bella amiga.
      Que tengas un muy bonito día, corazón.

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  3. Una eficaz descripción de lo que es una montaña que por suerte conozco desde hace unos años. Más en este caso es un honor que tu la menciones con ese estilo característico que tienes y que si no la viera, quedaría igualmente prendado de la misma. Es tu sello particular. Me ha encantado, amiga.

    Biquiños e boa lúa, Marina.

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    1. Hola Joaquín!
      Me alegra saber que conoces "mi querida montaña" y que hayas disfrutado del bello paisaje que la envuelve. es curiosa como pasan las osas ¿verdad? nací en aquellas tierras, donde nace el río Llobregat y pasé la mayor parte de mi vida donde va a depositar sus aguas, ahora me encuentro en una zona intermedia y con muchas ganas de volver cerca de ese mar que acoge sus aguas...
      Muchas gracias por tus alentadoras palabras siempre para con mis humildes letras.
      Te deseo una muy feliz tarde y te dejo un fuerte y cariñoso abrazo desde tierras catalanas.

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  4. Precioso y evocador texto, querida amiga, la naturaleza nos toca, (y, sobre todo en la infancia) directamente al corazón y, ahí permanece para siempre con nosotros... conozco bien ese sentimiento tan entrañable.
    Feliz tarde, un abrazo!!!

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    1. Así es querido amigo, los recuerdos de la infancia permanecen en nuestros corazones por siempre.
      Muchas gracias por tus palabras, me alegra que te haya gustado y que tengamos esa afinidad en cuanto a ese sentimiento de arraigo.
      Que tengas una muy bonita tarde.
      Un fuerte abrazo, querido amigo.

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  5. Todos los recuerdos de la infancia adquieren en la edad adulta una relevancia mayor que las vivencias tenidas durante la madurez. Creo que lo que sentimos y vivimos cuando niños nos deja huella y en nuestro recuerdo perduran como algo importante e irrecuperable.
    Bonito texto, lleno de nostalgia y ternura.
    Un beso.

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    1. Hola querida amiga, así es, los recuerdos de la infancia cobran valor a medida que vamos sumando años. Siempre hay cierta nostalgia pero es bonito recordar aquello que nos hizo felices y con lo que disfrutamos.
      Muchas gracias por tus palabras y tu presencia.
      Besos y abrazos miles.

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