Me dejo mecer por el suave vaivén de tus olas,
leve murmullo,
brisa salada,
rumor de espuma blanca.
Bella es la sinfonía que descifro en tus mensajes,
melodía de sosiego y paz,
de amor y armonía,
de caricias marinas,
de aromas salinos con sabor a besos
y cálidos abrazos.
De las profundas aguas emerge el eco
del cantar alegre de estrellas marinas,
caballitos de mar
y arrecifes de corales aplaudiendo la bella serenata.
Cangrejos violinistas desfilan con sus festivos trajes,
felices y sonriendo se acercan a mi lado.
Desgranan y me dedican alegres notas marinas
con las que mis sentidos se deleitan
y con agradecimiento acoge mi alma.
Me recreo embelesada en la magia del momento
y fluyo
y vibro
y sueño
y me hago una contigo
en el armónico compás de la melodía dedicada.
Te acercas envolvente y sinuosa,
te alejas sin abandonar la orilla dejando tu estela blanca.
Me uno a tu provocador juego
y en tus aguas me fundo
y a ellas con gozo me entrego
en un vaivén encadenado en el que se arrulla mi alma.
Sonríes satisfecha con mirada cómplice,
me seduces sin saberlo,
me mimas,
me das calma,
mi corazón palpita bajo tus aguas.
Encrespas tus ademanes
y me invitas a ser viajera en la espuma de tus alas.
Te acicalas y para mí te vistes con tus mejores galas,
en tu manto de espuma me envuelves
y siento que tu amor me abraza
con la misma intensidad y ternura
con que te abraza mi alma.
Mar en calma,
mar bravío,
mar que conmigo vibras
y en tu vibración mis emociones se desatan.
Me sumerjo en tu embrujo,
me detengo en tu orilla,
te contemplo con mirada extasiada.
Cautivaste mi corazón y por siempre te entregué mi alma.
Imagen de la red